martes, 1 de marzo de 2011

¿2012 fin del mundo?

        Últimamente nadie habla de otra cosa que de la llegada del 2012 y el supuesto fin del mundo. Por un lado están los que sostienen que lo que escribieron los mayas tiempo atrás, son una serie de premoniciones nefastas, llenas de sangre y devastación. Por el otro lado están los defensores de las escrituras bíblicas quiénes con mucha expectativa aguardan la llegada del esperado "juicio final", que dividirá a vivos y muertos en buenos y malos. Ambas escenas dantescas generan estupor, pánico, pero sobre todo incapacidad. ¿Qué puede hacer uno frente a la furia de Dios?
        
         Para aquellos que ven el trabajo de los Mayas como una serie de vaticinios negativos, no han entendido nada sobre esta importante cultura mexicana. La idea de la muerte mayense, se refiere a la transformación, no al fin; nada acaba, todo se transforma. Darse cuenta de esto, nos abre la consciencia y nos permite ver con claridad el mensaje de sus proyecciones. Todo sistema sustentado en la culpa, el miedo y la sumisión, debe renovarse para dar paso a una sociedad más equitativa caracterizada por escuchar las necesidades de todos sus miembros, tratando de darle solución  la mayoría de los obstáculos.

        ¿Acaso todo lo que acontece hoy en día no es una muestra clara de esa transformación? Para nadie es un secreto que se viven momentos convulsos, pero son indispensables para cambiar el rumbo de las cosas y aminorar los daños que puedan acarrear las malas decisiones tomadas en la historia. El mundo árabe, hoy por hoy, es un claro ejemplo de esa profunda transformación. Mi madre siempre dice: "las aguas siempre toman su cauce", los opios del poder no impiden el despertar.  Por lo tanto, las reacciones masivas presenciadas en el viejo continente africano, se dan por inercia, toda causa tiene su efecto y es el momento en el cual el destino pasa la factura. En palabras judeo-cristianas: el que siembra, cosecha lo que merece. 

         Por otra parte, para quiénes se apegan a las escrituras ha llegado el momento que tanto esperaban: el fin. La estructura de su iglesia, quien es la encargada de impartir el dogma que debe respetarse y preservarse,  se encuentra entre la espada y la pared. Renovarse o morir, tiene dos opciones. Para los miembro de una mima fe, el hecho de ver caer la estructura de u iglesia es sinónimo de muerte. 

          En fin, ha llegado el momento de asumir reto, como especie, dejando atrás las fronteras; aplicar la solidaridad como nunca antes se ha visto en la historia. Darnos cuenta de la vulnerabilidad y fragilidad de la raza humana. Ser humildes y capces de asumirnos como miembros de un todo, una unidad basada en la diversidad. Procuremos recobrar tantos valores perdidos a causa de la ambición y la avaricia.

          Por último, más vale guardar el miedo, confiemos en este 2011, y en su poder sanador. Fluyamos con la energía universal de la creación y la transformación, en ella no caben la muerte ni el fin. Ayer, hoy y mañana son un momento, el tiempo y los plazos los damos nosotros. De hecho el tiempo lo creamos nosotros en nuestra mente. Lo importante es vivir este instante, cada inhalación y exhalación. Preparemos nos para ser parte del cambio, unámonos con creatividad y gozo; ya el miedo no tiene cabida. Es cuestión de saber de cuál lado se está del positivo o del negativo. 

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